Cómo hacer merengue italiano


La cocina italiana es una de las más reconocidas alrededor del mundo. No es de extrañar, ya que se trata de una gastronomía sabrosa y equilibrada. Cuando hablamos de cocina italiana es imposible no pensar en la pasta y la pizza, pero esto no es más que un cliché, ya que los italianos cuentan con una cocina ampliamente variada.
En el menú típico italiano no pueden faltar abundantes hortalizas y verduras, al igual que carnes, quesos y carbohidratos.
Pero para alegrar el día a los más golosos, es un postre lo que hoy vamos a tratar. Los dulces típicos son esenciales en la cocina de la península itálica y presentan también una gran variedad. El que veremos a continuación es el merengue italiano. Aunque realmente su nombre está más relacionado con la técnica y su creador que con la región geográfica.

El merengue es un dulce de textura ligera al paladar, extremadamente dulce y esponjoso. Se trata de un batido de clara de huevo y azúcar, y se puede usar tanto para decorar o rellenar tartas como para degustarlo solo. Es tan delicioso y agradable al tacto que hará las delicias de prácticamente cualquiera. Son muchos sus admiradores y pocos los que pueden resistirse a sus encantos. Pero pasemos a la información importante.

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Hay 3 tipos de merengue que todo buen repostero debería conocer, estos son el Francés, el Suizo y el Italiano.
La diferencia entre ellos radica en el modo de preparación y en sus posteriores aplicaciones. El Francés es el más básico y fácil de hacer, el Suizo algo más complicado. Pero sin duda el que se lleva la palma en cuanto a dificultad es el Italiano. Para conseguir este merengue las claras a medio montar se mezclan con almíbar caliente en vez de directamente con azúcar. De esta manera se calientan las claras durante el proceso y no es necesario cocer el merengue para mayor seguridad. Es muy importante que el almíbar se encuentre a un cierto punto y temperatura para que el merengue quede perfecto. De todos modos ¡que no cunda el pánico! Esto no significa que sea uno de los postres más difíciles a los que tenemos que enfrentamos. Lo único que debemos hacer es poner mucha atención y seguir todos los pasos con cautela, eso es todo.

Sus principales características son su consistencia, cremosidad y tono brillante, lo que lo convierte en ideal a la hora de cubrir tartas, hacer decoraciones o tomarlo tal cual. Es un recurso muy utilizado en pastelería profesional y presenta otros usos: para hacer macarons, cupcakes o para incorporarlo a mezclas de cremas y mousses. Este merengue no se seca y las decoraciones hechas con él pueden permanecer estables durante mucho tiempo sin deformarse. Asimismo puede ser horneado o dorado para endurecerlo o darle un toque crujiente. Sus aplicaciones son múltiples y se trata de algo muy recurrido y esencial si queremos convertirnos en buenos reposteros.
Así que vayamos directos a la receta para preparar este fantástico dulce tradicional.

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