La carne de pollo es una de las carnes que más se vende a nivel mundial y no es extraño el motivo. Es una de las carnes más económicas, es de las carnes más sanas, son aptas para poder comer en las dietas, no tiene apenas grasa (siempre que se le retire la piel), es fácil cocinarlo y tiene multitud de recetas para hacer con esta carne.
Cualquier plato que no lleve salsas o fritangas y fritos, prepararlo con pollo, puede ser sano y sabroso. Da muchísimo juego porque casa muy bien casi con cualquier alimento. Cualquier zona o parte del pollo se puede hacer horneada. Las alas, los muslos, las piernas y las pechugas. Inclusive el pollo entero. Del pollo se podría decir de todo, casi como del cerdo. Que se come prácticamente todo. Todo salvo los huesos y en el caso del pollo, los huesos también se utilizan para dar gusto. Con el pollo se pueden hacer desde sopas, carnes hervidas, asadas, a la brasa, fritas, cocidas, guisada, etc. Sirve para hacerla en los tacos, ensaladas, guisos, platos principales, carne de pollo rellena, como guarniciones, pollo entero, pollo asado, etc. Y se comen absolutamente todas las partes del pollo. Las alitas, las pechugas, los muslos, los contramuslos, cuartos delanteros, jamoncito, etc. Y hasta los huesos sirven para dar gusto a los cocidos y a los caldos.
En esta ocasión, hablaremos del pollo horneado. El pollo al horno entero se utiliza en muchas ocasiones como la alternativa al pavo. No todo el mundo puede permitirse comprar pavo (es más caro que el pollo), cuesta bastante más hacerlo en perfecto estado porque o se queda crudo o se queda muy seco y se echa a perder y además, es bastante complicado saber cortarlo todo a la perfección sin destrozarlo o hacer el ridículo. El pollo es bastante más sencillo de cortar. También es mucho más sencillo de cortar y servir y da muchísimo más juego porque suele gustar tanto a los pequeños como a los mayores de la casa y si sobra algo, siempre se puede hacer con cualquier cosa.
[instrucciones]
[necesitas]
[consejos]