Cómo saber si le haces daño a tu pareja

Todas las parejas tienen problemas, eso es inevitable; la manera cómo puedan afrontar esos problemas es la que va a determinar si la relación realmente aporta aspectos positivos a tu vida o si por el contrario algo no marcha bien y no te has dado cuenta. ¿Sabes si haces daño o te hacen daño?

A veces nos acostumbramos tanto a situaciones negativas dentro de la vida en pareja que hasta se vuelven parte de nuestra rutina diaria; pero, sin saberlo, de apoco vamos haciéndonos y haciéndole daño a nuestra pareja.

Quizá pienses que tu relación amorosa no tiene ningún problema mayor y que realmente está marchando normal. Sin embargo, te invito a que reflexiones un poco sobre todo lo que te voy a presentar hoy en este post para que evalúes si realmente todo va tan bien como parece.

El tema del maltrato psicológico no es solamente algo que tenga que ver con géneros o edades; cualquiera puede estar siendo maltratado psicológicamente sin saber. También, cualquiera puede estar maltratando a su pareja sin ni si quiera saberlo.

En este post me voy a dirigir directamente a aquellas personas que piensan que todo va muy bien; los que aseguran que en su relación no hay mayores daños de parte de nadie y están conformes. Sin embargo, han notado cierta incomodidad de su parte o de parte del otro en algunos momentos y no entienden por qué. Aquí te voy a explicar esos porqués que ni te podía imaginar.

Instrucciones para saber si le haces daño a tu pareja

Tú que te sientes tranquilo y conforme con esa relación que llevas a veces no entiendes por qué tu pareja se incomoda en ciertos momentos. Aunque nunca te demanda o te reclama como en forma de chiste y no le haces caso, piensas que estás actuando bien y es a otra persona la que se comporta extraño.

La verdad es que muchísimas veces los que están equivocados son los últimos en enterarse de su mala forma de actuar. Lamentablemente existen personas que no son lo suficientemente firmes para poner límites a sus parejas y permiten que los maltraten psicológicamente. En consecuencias, como nunca les comunican que se sienten ofendidos o maltratados en algunas situaciones, el que comete la falta no tiene no idea que lo está agrediendo.

Es cierto que lo llamados “agresores” pueden estar conscientes de sus ataques y de su comportamiento inadecuado y de igual forma continúan haciéndolo; esto porque ya se convierte en un trastorno psicológico. No obstante, en algunos casos, el agresor no está consiente porque no puede detectar que su actitud está haciendo daño.

A continuación, te presento varias situaciones comunes para que verifiques y compares si te han sucedido en tu relación de pareja y puedas reflexionar sobre ello:

¿Has hecho pasar vergüenza a tu pareja?

La vergüenza es una emoción que causa bastante daño en la autoimagen de una persona y muchas veces, sin darnos cuenta, afectamos la autoestima de nuestra pareja al punto de llevarla a una depresión o a una compulsión; porque se sienten rechazadas por nosotros y por ellas mismas. La crítica constante en la forma de vestir o de hablar es común de los agresores; pero existe otra forma de agredir psicológicamente más sutil, igual de dañina, que quizá estés ejecutando o viviendo y no lo sepas. Analiza el siguiente caso:

Daniel hace un chiste sobre lo gorda que está su pareja, dice algo “gracioso” por cariño; para romper el hielo y crear una especie de juegos entre ellos. Su pareja sonríe nada más y no hace comentario. Esta situación se repite constantemente y ha empezado a incomodar a su pareja, pero ella no le reclama, sigue sonriendo con cierta incomodidad nada más. ¿Qué sucede aquí? Está afectando la autoestima de su pareja, porque quizá ella verdaderamente se siente mal con esos kilos de más y si Daniel constantemente se los estás recordando; aunque sea por “cariño” y en forma de “juego”, cada vez que se lo dice la haces sentir avergonzada, aunque no se lo reclame. Probablemente, esto le haga comer más y perder el interés por hacer ejercicio o verse mejor. Su pareja puede pensar ¿para qué voy a esforzarme en comer sano o ejercitarme si de igual manera seguiré siendo su “gordita o su gordito”?… Siempre seré pasado de peso para mi pareja. Ese tipo de pareja que no pone límites en los juegos, no reclama porque realmente cree lo que le estás diciendo. En otras palabras, se ve y se siente gordo o gorda y piensa que tiene la culpa de que te juegues así con él o ella porque verdaderamente es muy evidente y tienes razón en burlarte de su “defecto”. Acepta el comentario y lo asume, lo que le cusa un daño negativo a su autoimagen y eso nunca te lo va a decir por vergüenza.

¿Que necesitas para saber si le haces daño a tu pareja?

Debes analizar tu conducta. La autocrítica negativa es uno de los principales síntomas en múltiples trastornos mentales que pueden llevar a la persona a mantener una relación de pareja disfuncional en complementariedad patológica.

Como emoción, la vergüenza no es buena ni mala, simplemente cumple una función social en nuestro diario vivir. Sin embargo, cuando esta se torna excesiva, los patrones de conducta se modifican al punto de incluso poner en riesgo la vida del que lo padece.

Por ejemplo, en su desesperación por bajar de peso, una persona realmente avergonzada con su imagen física puede caer fácilmente en la bulimia (un trastorno alimentario relacionado con vómitos compulsivos luego de darse atracones enormes de comida). También, puedo optar por evitar a las personas para que no vean su sobrepeso, al punto de llegar a la agorafobia. En el peor de los casos, pueden autolesionarse y llegar al suicidio.

Consejos para saber si le haces daño a tu pareja

Si haces bromas pesadas a tu pareja constantemente o simplemente le colocas apodos “por cariño” sobre su aspecto físico; ahora, toma muy en cuenta lo que has leído respecto a la vergüenza que le puede causar eso que le dices y nunca te reclama.

Sería bueno que le preguntases si le incomoda ese apodo o si realmente no le agrada; quizá necesite que le des la oportunidad de hablar al respecto para poder ponerte un límite; o quizá simplemente evite la conversación porque realmente le afecta. Si evita el tema, entonces es porque le afecta tanto que ni si quiera puede hablar de ello. Entonces, ya no lastimes más a tu pareja señalando ese aspecto de ella que le avergüenza, estás dañando su autoestima y tu relación, aunque no te diga nada.

Generalmente, las personas que sufren de algún problema de autoimagen no van a reclamar si son señalados porque piensan que son culpables de ese señalamiento. Ellas mismas sienten que ese defecto es el culpable de la burla y no ven como agresores a los demás. Constantemente sufren de mucha ansiedad, lo que les dificulta tomar acciones realistas y funcionales frente al supuesto “defecto” que les aqueja.

El autocastigarse es una acción común en las personas que padecen de vergüenza excesiva. Se autocastigan soportando los apodos, las burlas, los señalamientos. Evitan las conversaciones y situaciones que puedan sacar a la luz sus defectos; incluso evitan a sus propias parejas.

Por lo tanto, si notas que tu pareja apaga la luz para hacer el amor siempre, si evita ciertas conversaciones contigo o si la notas un poco incomoda frente a algunos comentarios tuyos; pregúntate a ti mismo si quizá estás dañando su autoimagen y quizá ella no te lo diga.

Las personas se pueden avergonzar de muchas cosas, el tema del sobrepeso es uno de los más comunes; pero también pueden avergonzarse por otras cosas como su nacionalidad, su género, su idioma, su religión, su estado económico, su familia, sus habilidades intelectuales o cualquier condición social o física con la que están relacionados.

Si eres de los que constantemente haces comentarios como los siguientes, tienes que revisarte un poco, porque puedes estar dañando a tu pareja sin saberlo. Lee a continuación las siguientes frases; si le has dicho 5 de ellas esta semana a tu pareja, es muy probable que la estés agrediendo desde hace tiempo y no sabías:

  • “¡Qué sería de ti sin mí!”
  • “Déjate las tonterías y hagámoslo a mi manera”
  • “Tienes una familia de locos”
  • “Eres mi ganso/a favorito”
  • “Bueno para nada, es lo que eres”
  • “Eres una/o dramática/o, exagerada/o”
  • “Siempre serás mi gordo o gorda”
  • “Ahí viene la parlanchina/o”
  • “¿Para qué haces dieta si nunca rebajas?”
  • No te sigas engañando, nunca vas a poder”
  • “Las mujeres como siempre”
  • “Todos los hombres son iguales”
  • “Siempre te equivocas”
  • “¿Cuándo aprenderás?”
  • “Agradece que todavía estoy contigo”
  • “Pareces tonto o tonta”
  • “No llores que no es para tanto”
  • “Allá viene la magdalena de nuevo”
  • “Mejor lo hago yo porque tú no sabes hacer nada”
  • “Yo cocino, tú no saber ni hervir el agua”
  • “Estoy harta o harto de ti”
  • “No se puede hablar contigo”
  • “Nunca entiendes nada de lo que te digo”
  • “¿Estás loca? o loco”
  • “Eres un terco o terca”
  • “Otra vez haciendo el ridículo”
  • “Fulano o fulana lo hace mejor”
  • “Nadie cocina como mi madre”
  • “Me das vergüenza”
  • “Mejor voy yo solo o sola, no quiero que me vean contigo”
  • “Me vas a volver loco o loca con tus tonterías”
  • “¿Acaso no te da vergüenza salir así?”
  • “Las cosas son así porque yo lo digo, y punto”
  • “Calladita/o te ves mejor”

Cuidado con los apodos

Los apodos entre pareja generalmente se utilizan para afianzar el amor entre los miembros; son una forma cariñosa de refuerza características específicas que nos gustan del otro, pero de manera positiva. Los apodos positivos de tipo “mi peluche”, “ternurita”, “amorcito” o “bebé”, son muy comunes y ayudan bastante a mantener una relación cariñosa.

Sin embargo, si en tu relación los apodos no están cumpliendo esa función entonces se convierten en agresiones psicológicas que pueden afectar la autoestima de ambos. Por ejemplo, a continuación, te dejo una pequeña lista de apodos que pueden afectar la autoestima de cualquiera si no existe una buena comunicación entre los miembros.

No son muy apropiados estos apodos para mantener en una sana relación de pareja:

  1. Relacionados con el peso: mi gordo o gorda, mi flaco o flaca, mi palillo, mi tanque, mi tabla, mi espagueti, mi barriguita y otros de ese estilo.
  2. Relacionados con la altura: mi pelusa, mi pulga, mi enano o enana, mi jirafa, mi chiquita o chiquito, mi menor, mi piojo/a, mi pitufo/a y otros de ese estilo.
  3. Relacionados con el color de piel: mi fantasma (si es muy pálido), mi negro o negra, mi negrito/a, mi mono/a, mi sombra, mi color, mi moreno/a, mi zamurito/a y otros relacionados.
  4. Relacionados con el carácter: mi llorón/a, mi gritón/a, mi dramático/a, mi fosforito/a, mi esclavo/a, mi fastidioso/a, mi sinvergüenza, mi bruja/o, mi loquito/a, mi gruñón/a, mi fanfarrón/a y otros de ese estilo.
  5. Relacionados con habilidades: mi tontito/a, mi zombi, mi necio/a, mi brutito/a, mi sabelotodo, mi inútil, y otros de ese estilo.
  6. Relacionados a la dinámica de poder: mi cachorrito/a, mi esclavo/a, mi culete, mi señor/a, mi capitán/a, mi matador/a, mi mantenido/a, mi cabrón/a, mi muñeco/a, mi sometido/a, mi pisado/a, mi peor es nada y otros por el estilo.
  7. Otros apodos negativos: mi feo/a, mi monstro/a, mi puto/a, mi perra/o, mi cruz, mi detective, mi tóxico/a, mi pendejo/o, mi vago/a, mi enfermito/a, mi calvito/a, mi viejo/a, mi quiebra y otros relacionados.

 

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